En estos últimos días del año, muchos se encuentran planteando los famosos “propósitos del año nuevo”. Resuelven con firmeza bajar 10 kilos de peso, o leer un libro cada mes, o aprender un nuevo hobby… los mismos propósitos no cumplidos en el año que queda atrás. Sin embargo, como creyentes, aspiramos a algo mayor que estos kilos y hobbies. Aspiramos a algo de eterno valor. Aspiramos a conocer más a Cristo y ser más como Cristo, y todo esto para su gloria (2 Pedro 3:18). Pero con esta aspiración en mente una lista de “propósitos” puede sernos muy útil. Así fue en la vida de Jonathan Edwards, un pastor del siglo XVIII reconocido por muchos como el más prominente teólogo norteamericano. Pero mucho antes de alcanzar este renombre, cuando era un joven pastor de apenas 18 años, Edwards hizo una lista de 70 “propósitos” o “resoluciones”, no con el fin de ser famoso, sino de conocer y glorificar a Dios con toda su vida. En vísperas de este año nuevo, y con ese mismo fin, consideremos algunas de las resoluciones de Edwards que pueden servir como guía para tus “propósitos del año nuevo”, para no solo empezar sino también terminar el año enfocado en conocer y glorificar al Señor:
Resuelve vivir para la gloria de Dios
Resolución 1: “Resuelvo hacer todo lo que crea que es más para la gloria de Dios, y mi propio bien, beneficio y placer, en toda mi vida…ya sea ahora, o hasta la eternidad…resuelvo hacer esto, sin importar las dificultades que encuentre, por muchas y grandes que sean.”
Edwards fue motivado por la gloria de Dios como su mayor bien y el fin por el que el universo existe. Sin importar el coste personal, resolvió obedecer el mandato de 1 Corintios 10:31 “hacedlo todo para la gloria de Dios”. Pero este enfoque singular en la gloria de Dios no se vio solo en lo que hacía, sino también en lo que renunciaba:
Resolución 4: “Resuelvo nunca hacer ninguna cosa, ya sea en el alma o en el cuerpo…sino aquella que promueva la gloria de Dios; ni hacerlo, ni sufrirlo, si puedo evitarlo.”
Al formular nuestras resoluciones del nuevo año, tengamos como prioridad la gloria de Dios. Preguntémonos con frecuencia y precisión si las actividades que hacemos serán las que más traen gloria a Dios. Y si hay algo “en el alma o en el cuerpo” que no sirva para promover la gloria de Dios, dejemos ese patrón, hábito, actividad, entretenimiento o distracción, escogiendo lo que es de mayor valor: la gloria de Dios. Resuelve este año medir todo en tu vida a la luz de la gloria de Dios.
Resuelve estudiar las Escrituras
Resolución 28: “Resuelvo estudiar las Escrituras de manera tan constante y frecuente, que pueda encontrar y percibir claramente que crezco en el conocimiento de las mismas.”
Una vida vivida para la gloria de Dios requiere el estudio riguroso de las Escrituras que revelan a Dios. Edwards cita al Salmo 119:20 donde el salmista proclama los anhelos del alma para la Palabra y por eso se propone promoverlos “con todas mis fuerzas, y que no me cansaré de esforzarme fervientemente para desahogar mis deseos (por la palabra)”.
Al comenzar este año nuevo, persigue con todas tus fuerzas promover el anhelo y patrón de estudiar las Escrituras de tal manera que puedas “percibir claramente” que estás creciendo en ellas. Concretamente, puedes hacerlo por medio de un plan de lectura como este, desarrollado por Robert Murray M’Cheyne.[1] Este año comprométete a estudiar sistemáticamente las Escrituras para conocer más al Dios de las Escrituras.
Resuelve pensar en la eternidad
Resolución 9: “Resuelvo pensar mucho en toda ocasión en mi propia muerte, y en las circunstancias comunes que la acompañan.” Resolución 19: Resuelvo nunca hacer nada que tuviera miedo hacer, si supiera que no faltara más de una hora para escuchar la trompeta final.”
Lo que con frecuencia impide nuestro crecimiento es la miopía espiritual. Estamos tan enfocados en los placeres y distracciones de esta vida, que no perseveramos en las actividades que tienen eterno valor. Edwards entendió esta realidad, y decidió pensar en la eternidad y vivir a la luz de la eternidad, no como ejercicio mental, sabiendo que afecta al cómo vivimos en el presente. Él mismo lo explicó así: “Resuelvo esforzarme al máximo para actuar como puedo pensar que debería hacerlo, si ya hubiera visto la felicidad del cielo, y los tormentos del infierno.” (Resolución 55)
Meditar en lo que un día supondrá alcanzar el cielo y los goces de estar con Cristo y ser llegar a ser como él te impulsarán a parecerte más a Cristo hoy (1 Juan 3:2-3). Reflexionar con frecuencia en el infierno te llevará a odiar el pecado, y, en semejanza al Señor, ser ferviente en rogar con pecadores que para que escapen las angustias y terrores del castigo eterno (Mateo 10:28, 18:7-8). Asegúrate de que este año dedicas tiempo a pensar en la eternidad.
Resuelve arrepentirte al no cumplir estas resoluciones
Resolución 3: “Resuelvo que si alguna vez caigo o me vuelvo perezoso de tal manera que falle para no mantener estas Resoluciones, me arrepentiré de todo lo que pueda recordar, cuando recupere mi sensatez.”
Seamos honestos. La gran mayoría de los propósitos del año nuevo ni logran sobrevivir al mes de enero. Y la tentación al fallar en ese propósito de ir al gimnasio cada día o de no tocar los dulces, es tirar la toalla y abandonar totalmente esta resolución que con tanta firmeza habías hecho. Lo mismo ocurre con las resoluciones espirituales. Aun un gigante espiritual como Edwards reconoció que no podría guardar estas resoluciones perfectamente. Pero en lugar de tirar la toalla y abandonarlas de todo, propuso arrepentirse y restablecer su práctica de ellas.
Este año, por causa de tu pereza, descuido o pecado, tampoco vas a cumplir perfectamente las resoluciones que haces para la gloria de Dios. Pero responsabilízate de revisar tu corazón y arrepentirte de tus pecados cuantas veces sea necesario, sabiendo que Él es fiel y justo para perdonar todo tu pecado y limpiarte de toda maldad (1 Juan 1:9). Y, con la ayuda del Espíritu de Cristo que mora en nosotros, vuelve a vivir a la luz de estas resoluciones, perseverando en ellas para la gloria de Dios.
[1] https://es.9marks.org/wp-content/uploads/2025/09/Reading-THE-BIBLE-in-a-year.pdf
