Uno de los inventores más geniales de la historia fue Thomas Edison quién, entre otras muchas cosas, inventó la bombilla. Necesitó 14 meses de investigación, una inversión de 40 mil dólares y más de 1.200 experimentos para hallar el material adecuado para el filamento: el tungsteno. Durante el proceso, alguien le preguntó si no sería preferible abandonar, a lo que respondió: “Todo lo contrario, ahora ya conozco más de 1200 materiales que no sirven para lo que busco”. Edison perseveró, y finalmente obtuvo una lámpara de 16 vatios que duraba encendida hasta 1.500 horas. Su perseverancia en medio de las dificultades tuvo recompensa.
No todos somos inventores, pero sí vamos a enfrentar dificultades en esta vida (Job.5:7), y además como creyentes, deberemos sumar el costo de seguir a Cristo (Lc.14:25-33). Y debido a esto último, una de las mayores dificultades que tendremos que enfrentar será perseverar en el Evangelio. Sin embargo, perseverar en él nos ayudará a no rendirnos ni a perder la esperanza cuando enfrentemos las dificultades de la vida. Vemos una ilustración de esta verdad en la vida de Timoteo. El apóstol Pablo le escribió dos cartas, la primera tenía el propósito de indicarle cómo debía dirigir una iglesia local, en esa carta no le ocultó las dificultades que conllevaba ese reto. Y en la segunda le escribió para animarle a perseverar en el Evangelio, debido a las aflicciones y dificultades que se estaba encontrando. Solo en los dos primeros capítulos, ya le da siete exhortaciones de como perseverar en el Evangelio.
- Mantén vivo tu compromiso por el Evangelio (2 Tim.1:6-7)
Es fácil dejarse seducir por el mundo, también es fácil caer en desinterés, en falta de motivación, se puede ceder a la presión, es parte de nuestra humanidad aun caída, por eso, para perseverar en el Evangelio, es necesario hacer morir constantemente nuestra voluntad, no dándole a Dios lo que nos sobra de nuestro tiempo, de nuestras fuerzas, de nuestra vida, sino que cada día debemos menguar para que él crezca, aplicando a nuestra vida cada parte del Evangelio, en dependencia del Espíritu Santo y de acuerdo con la voluntad de Dios.
- Mantén vivo el valor del Evangelio (2 Tim.1:8-11)
¿Cuánto valor tiene el Evangelio? infinito, porque es el propósito de la gracia divina de Dios desde la eternidad pasada para salvar a pecadores, sin el Evangelio, todos los hombres deberían estar en el infierno desde hace una eternidad. Por tanto, para perseverar en él, no se debe asumir como algo “ordinario”. En la iglesia, como algo más junto a su estructura, o actividades, en tu vida, como algo más junto a tu trabajo, familia, dones, hay un peligro real, y es asumir el Evangelio como “algo más”, en ese momento perderá su importancia. Por esa razón, no es raro ver hoy día a cristianos que ni saben explicar que es el Evangelio. Por eso, para perseverar en él, mantén vivo su valor, porque que es el poder de Dios para salvar.
- Mantén vivo el recuerdo de sufrir por el Evangelio (2T im.1:12)
Perseverar en el Evangelio, en ocasiones implicará sufrir. De hecho, sufrir por Cristo, es un don que se la ha concedido al creyente (Fil.1:29), ya en el versículo 8, Pablo había animado a Timoteo a unirse en sus aflicciones por el Evangelio. Por eso no te desanimes cuando sufras por él, sino fortalécete en Cristo quien siempre te guardará, recuerda, que lo realmente importante no es el sufrimiento presente, sino la recompensa segura que Jesucristo tiene para sus siervos. Mantén vivo ese recuerdo para perseverar en el Evangelio.
- Mantén viva la lealtad de guardar puro el Evangelio (2 Tim.1:13-14)
Tristemente, hoy el Evangelio es casi cualquier cosa, menos el mensaje de Dios para reconciliar a pecadores por medio de Cristo, hoy día, en muchas ocasiones, es sinónimo de bienestar, prosperidad, salud, éxito, y por nuestra humanidad, es fácil caer en esas falsedades, por eso, para perseverar en el Evangelio se debe ser leal en guardar este tesoro centrado en Cristo, y no centrado en el hombre.
- Mantén comunión con los que guardan el mismo Evangelio (2 Tim.1:15-18)
No es fácil perseverar en el Evangelio si no estamos acompañados de hermanos con el mismo compromiso de preservar su pureza. Hermanos que nos sirvan de ayuda, de estímulo, incluso de ejemplo de lo que significa no avergonzarse de las dificultades de esta perseverancia por amor a Cristo. Tener este tipo preciado de compañerismo es crítico para perseverar en el Evangelio.
- Mantente fortalecido en la gracia de Dios (2 Tim.2:1)
Puede sonar paradójico que debamos esforzarnos en la gracia, pero no lo es. La gracia del Señor es la fuerza del creyente, porque sin él nada podemos hacer (Jn.15:5), esa gracia fue la que te salvó, y es también la que te da los recursos necesarios para tu santificación. En realidad… ¡Todo es por gracia! Por eso, para perseverar en el Evangelio deberás esforzarte en dependencia de la gracia del Señor.
- Mantente firme en transmitir a otros el Evangelio (2 Tim.2:2)
Para perseverar en el Evangelio, deberás estar comprometido de que llegue puro a la siguiente generación. Por esa razón, persevera en el Evangelio, sea discipulando, evangelizando, enseñando o alentando a hermanos fieles e idóneos a capacitarse, para que ellos también tengan el compromiso de perseverar en el mismo Evangelio.
Todos los creyentes vamos a enfrentar diversas dificultades en esta vida, y perseverar en el Evangelio será una de ellas. Sin embargo, esto nos ayudará con el resto de dificultades que habremos de experimentar. No será una tarea fácil, pero la gracia del Señor te sostendrá, el compañerismo de hermanos fieles te alentará, y la preciada esperanza eterna te animará.