Con el comienzo del curso escolar 2022-23, en España entró en vigor la nueva ley de educación (LOMLOE). Esta ley impone que la perspectiva de género ha de estar presente en todas las materias enseñando la “igualdad de género” y fomentando la “diversidad afectivo-sexual”. Los centros educativos “deberán incluir y justificar … las medidas que desarrollen para favorecer y formar” en perspectiva de género “en todas las etapas educativas, incluyendo la educación para la eliminación de la violencia de género, el respeto por las identidades, culturas, sexualidades y su diversidad”.[1]

Esta perspectiva de género redefine el género como la vivencia interna que una persona siente al margen del sexo biológico con el que nace. Y pretende normalizar todas las opciones de género con las que uno se sienta identificado aceptando cualquier tipo de orientación sexual.[2] Esto es un ataque directo contra el diseño de Dios, distorsionando la verdad sobre el género y atentando contra la sexualidad que Dios ha creado.

  1. El género es creación de Dios

En primer lugar, la Biblia afirma que el género es creación de Dios. Génesis 1:27 dice que “Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Por tanto, Dios creó al ser humano según su género, varón y hembra (Gén.5:2; 6:19). Esto mismo es descrito con más detalle en Gén.2:23 (“Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada”). Dios creó al “varón” y a la “varona”, el hombre y la mujer. Los dos géneros, cada uno con su sexo biológico.

Jesús afirmó esto mismo cuando dijo “al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios” (Mar.10:6). Nuestro Señor confirmó que el género es binario, varón y hembra, y es creación de Dios. El apóstol Pablo también enseñó la distinción de dos géneros (varón y mujer) creados por Dios, cuando explicó a los corintios que “el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón” (1Cor.11:8-9). Ambos, varón y mujer, fueron creados por Dios. Y no hay ningún otro género. Es binario, hombre o mujer (1Cor.11:11-12).

Además, Pablo enfatizó que tal distinción de géneros es por nacimiento. Dice, “La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse crecer el cabello? Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el cabello le es honroso” (1Cor.11:14-15). El término “naturaleza” se refiere al orden natural de las cosas. Pablo alude así a una diferencia natural que distingue los dos géneros, y explica que tal distinción de géneros es honrosa. La propia naturaleza, la creación, enseña que hay dos géneros distintos que han sido creados por Dios.

  1. El género define tu sexualidad

En segundo lugar, Dios creó al hombre y a la mujer para relacionarse sexualmente en el matrimonio. Por tanto, cualquier búsqueda de satisfacción sexual fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer es pecado. El apóstol Pablo advirtió a los corintios de diferentes prácticas pecaminosas, entre las cuales estaban “los afeminados” y “los que se echan con varones” (1Cor.6:9). Los “afeminados” se refiere a aquellos que intercambian su rol sexual. Este término se usaba para referirse a la parte pasiva en una relación homosexual, es decir el hombre que actúa como si fuese mujer. Los que “se echan con varones” se refiere a hombres que tienen relaciones homosexuales.[3] Esto incluye a mujeres que cambian su rol natural por el que es contra naturaleza (Rom.1:26-27).[4] Dios no creo al hombre para otro hombre, ni a la mujer para otra mujer (Gén.2:24).

La Palabra de Dios establece que el matrimonio entre un hombre y una mujer es la única relación que Dios diseñó para que ambos satisfagan su deseo sexual (1Cor.7:2). Cualquier práctica u orientación sexual fuera de lo que Dios ha establecido es pecado, deshonra a Dios y desobedece Su Palabra. Si eres hombre has sido creado para relacionarte sexualmente con tu esposa. Si eres mujer has sido creada para relacionarte sexualmente con tu marido (1Cor.6:16; Gén.2:24). Dios es quien ha diseñado la sexualidad del hombre y de la mujer.

  1. El género describe tu rol

En tercer lugar, Dios ha establecido un orden de roles. Primera Corintios 11:3 dice que, “Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo”. El término “cabeza” indica autoridad. Pero este orden de autoridad no implica superioridad. La mujer no es inferior, así como Cristo no es inferior ni de menos valor que Dios. Hay igualdad en esencia, pero hay un orden de roles y funciones.

El hombre y la mujer fueron creados a imagen de Dios (Gén.1:26-27). Iguales en dignidad y en valor. Pero, la Biblia afirma que el hombre es “gloria de Dios” y la mujer es “gloria del varón” (1Cor.11:7). Es decir, la función principal del hombre es traer honor a Dios, y la función principal de la mujer es traer honor a su marido. Dios diseñó un rol para el hombre y otro rol para la mujer (1Cor.11:8-9; Gén.2:18-23). El hombre fue creado para guiar el hogar en sujeción a Dios. La mujer fue creada para ser ayuda idónea de su marido (Gén.2:18) y sujetarse a él (1Cor.11:9).

La Organización Mundial de la Salud afirma que “los roles de género son construcciones sociales”, y por lo tanto deben ser modificados.[5] Pero la Biblia afirma que Dios ha definido una masculinidad y una femineidad. Dios creo al hombre para sustentar, cuidar, proteger, y proveer a su familia, manifestando así su amor sacrificado, incondicional, y entregado por el bien de su mujer (Ef.5:25-30). Y Dios creo a la mujer para ser la mejor ayuda de su marido, su apoyo, su compañera, sujeta a él, cuidadosa del hogar y de sus hijos (Ef.5:22-24; Tito 2:4-5). Sin embargo, la maldición del pecado trajo la distorsión de este orden divino tergiversando sus roles. Dios dijo a la mujer, “Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti” (Gén.3:16). Desde entonces, la mujer en su pecado busca usurpar la autoridad del hombre, y el hombre en su pecado pretende subyugarla. Pero no fue así el diseño original de Dios.

Dios definió la masculinidad y la femineidad. Dios creó al hombre y la mujer y describió sus roles. No se trata de construcciones sociales manipulables. Cuando torcemos y distorsionamos los roles del hombre y la mujer estamos atentando contra el evangelio de Cristo, porque Él puso la relación matrimonial como reflejo de Cristo y la iglesia (Ef.5:24-25).

Conclusión

No dejemos que la cultura posmoderna en la que vivimos nos imponga sus criterios y perspectivas. Apartemos el oído de sus mentiras. Y aferrémonos a la verdad eterna e inmutable de Dios. Él es quien ha diseñado y creado al hombre y a la mujer. Seamos ejemplo para nuestros hijos de una masculinidad y femineidad bíblicas. Seamos luz para nuestra sociedad de un orden diseñado por el Creador. Seamos esperanza para aquellos que viven confusos y engañados por este mundo idólatra.

 


[1] Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación. Consultado en https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-17264 (último acceso el 15 noviembre 2022). Además, esta ley introduce una nueva materia en Primaria y Secundaria sobre “Educación en Valores Cívicos y Éticos” con el propósito de educar en la igualdad de género y en la normalización de todas las opciones identitarias y sexoafectivas, siendo uno de los objetivos de la Secundaria el “conocer y valorar la dimensión humana de la sexualidad en toda su diversidad”.

[2] La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que el género “no es un concepto estático, sino que cambia con el tiempo y del lugar … El género interactúa con el sexo biológico, pero es un concepto distinto”. Consultado en https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/gender (último acceso el 15 noviembre 2022)

[3] Este término es una palabra compuesta entre ‘hombre’ (ἄρσην) y ‘cama’ (κοίτη). El apóstol Pablo lo acuñó a partir de los pasajes de Levítico donde se prohíbe la homosexualidad (Lev.18:22; 20:13). Leer también 1ª Timoteo 1:10 y Romanos 1:26-27.

[4] Romanos 1:26-27 condena no solo la práctica homosexual sino también la orientación sexual (“pasiones”) que cambia el uso natural por el que es contra naturaleza.

[5] Consultado en https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/gender (último acceso el 15 noviembre 2022).

David González

Autor David González

Pastor de la Iglesia Evangélica Teis en Vigo (España) y profesor adjunto del Seminario Berea en León (España). Tiene una Maestría en Divinidad de The Master’s Seminary. David está casado con Laura y tienen 2 hijas (Noa y Cloe).

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