“Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17)

Estas diez reflexiones sobre la necesidad vital de cultivar una vida personal de oración para el cristiano son fruto de los testimonios de notables siervos en la historia de la iglesia.

1. La verdadera efectividad no procede de métodos, sino de oración.

C. Dixon: Cuando descansamos en una organización obtenemos aquello que la organización puede lograr; cuando descansamos en la educación, obtenemos lo que la educación puede logar; cuando descansamos en la elocuencia, obtenemos lo que la elocuencia puede lograr; y podríamos seguir… No es mi intención infravalorar ninguna de estas cosas que tienen su lugar, pero cuando descansamos en la oración, obtenemos lo que Dios puede lograr. 1

L. Moody: Aquellos que han tenido un mayor impacto en esta tierra maldita por el pecado han sido hombres y mujeres de oración.

M. Bounds: Lo que la Iglesia necesita hoy no es mejor o mayor maquinaria, tampoco nuevas organizaciones o nuevos y flamantes métodos, sino hombres y mujeres a los que el Espíritu Santo pueda usar, gente de oración, gente ponderosa en la oración.3

2. La vida de oración de un hombre indica el estado de su andar con el Señor.

John Owen: Un predicador puede llenar los bancos de su iglesia, un libro de membresía, la boca de la audiencia, pero lo que ese siervo es cuando está de rodillas en secreto delante del Dios Todopoderoso, eso es lo que él es y nada más.4

Charles Spurgeon: No conozco mejor termómetro de tu temperatura espiritual que este: la medida de la intensidad de tu oración.5

3. La oración es un medio vital para la santificación.

C. Ryle:La oración y el pecado nunca convivirán en un mismo corazón. La oración consumirá al pecado o el pecado ahogará a la oración. 6

John R. W. Stott: Orar no supone solamente el ser genuinamente piadoso, también genuinamente humano. Porque es entonces cuando seres humanos creados por Dios a la imagen de Dios y para Dios pasan tiempo en comunión con Dios. De manera que orar es una actividad auténtica en sí misma, más allá de los beneficios que pueda reportarnos. Sin embargo, es también uno de los medios de gracia más efectivos. Dudo que nadie haya llegado a experimentar alguna semejanza con Cristo sin haber sido diligente en cuanto a la oración. 7

4. La negligencia en la oración nos hace vulnerables ante la tentación.

C. Ryle:Biblias leídas sin oración, sermones escuchados sin oración, matrimonios contraídos sin oración, viajes hechos sin oración, residencias escogidas sin oración, amistades formadas sin oración, el mismo acto diario de oración apurado o consumado sin corazón: estas son la clase de peldaños por los que muchos cristianos descienden hasta experimentar una parálisis espiritual o alcanzan el punto en el que Dios les permite sufrir una tremenda caída.8

John Owen: Si no permanecemos en oración, permaneceremos en tentación. Que este sea un elemento en nuestra intercesión diaria: “Dios, preserva mi alma, y guarda mi corazón y sus caminos para que no me enrede”. Cuando esto es verdad en nuestras vidas, la tentación no nos conquistará. Permaneceremos libres mientras otros están atados en esclavitud. 9

Charles Spurgeon (en una carta a su joven hijo): Uno de mis gozos más dulces consiste en oír que existe un espíritu de oración en tu colegio y que tú participas de ello. Saber que amas al Señor y que estás firme en la oración me resulta una corona de gozo. La esperanza de que esto es una realidad para ti me hace feliz. Me gustaría que predicaras pero es mejor que ores. Muchos predicadores han terminado por naufragar, pero nunca nadie que realmente haya aprendido a orar.10

5. Estar ocupados nunca es una excusa válida para dejar de lado la oración.

Martin Lutero: Trabaja, trabaja desde temprano hasta tarde. De hecho, tengo tanto que hacer que pasaré mis tres primeras horas en oración.11

A. Torrey:Estamos muy ocupados para orar, y por eso estamos muy ocupados para experimentar poder. Tenemos muchas cosas que hacer, pero logramos pocas; muchas actividades pero pocas conversiones; mucha maquinaria pero pocos resultados. 12

6. La oración se apoya en el poder del Espíritu para alcanzar Su obra en la predicación de la Palabra.

Charles Haddon Spurgeon: ¿Todavía tengo que darte otra razón de por qué deberías orar? Dios me es testigo de cuántas veces me he esforzado en este púlpito en ser el medio para la conversión de hombres. Y de momento todos estos medios han sido usados sin efecto alguno: He predicado poniendo todo mi corazón en ello. He hecho todo cuanto he podido… ¿No lograrán vuestras oraciones lo que mi predicación no puede lograr? ¿No hemos intentado predicar sin haber orado primero? ¿No parece que la Iglesia ha desplegado su mano de predicación pero no su mano de oración? Oh queridos amigos, ¡consumámonos en oración!13

7. La oración sella verdades en el corazón.

John Bunyan: Las verdades que mejor conozco las he aprendido de rodillas… Nunca he sabido nada bien hasta que se ha forjado en mi corazón por medio de la oración. 14

8. El interceder por otros nos recuerda que el Señor Jesús también intercede por ellos y por nosotros.

Robert Murray M’Cheyne: Si pudiera escuchar a Cristo orar por mi en la habitación de al lado, no temería a un millón de enemigos. Sin embargo, la distancia no hace la diferencia. Él está orando por mí.15

9. La oración une tu corazón a las personas.

William Law: No hay nada que nos haga amar a un hombre tanto como el orar por él; y cuando puedes hacer esto sinceramente por alguien entonces has preparado tu alma para llevar a cabo cualquier cosa amable y civilizada hacia esa persona.16

Richard Baxter: No debemos orar solamente por nosotros, sino también en favor de todos los que nos escuchan. La oración debe ocupar nuestra tarea tanto como la predicación. Quien no ora con mucha frecuencia por los suyos les predicará sin corazón.17

10. Dios llama a los cristianos a orar con osadía y a trabajar con diligencia.

Hudson Taylor: Puedes trabajar sin orar, pero no puedes orar sin trabajar.18

George Müller: Este es el secreto de mi éxito, cristiano lector: Trabaja con todas tus fuerzas; pero no confíes lo más mínimo en tu trabajo. Ora con todas tus fuerzas por la bendición del Señor; pero al mismo tiempo trabaja con toda diligencia, paciencia y perseverancia. Ora y trabaja. Y Vuelve a orar y después trabaja. Y así todos los días de tu vida. El resultado será posiblemente una abundante bendición. Ya sea que veas mucho fruto o poco fruto, esta clase de servicio será bendecido.19

 


 

[1] A. C. Dixon. Cited from John Piper, Brothers We Are Not Professionals, 71.
[2] D. L. Moody, Great Preaching on Prayer, 8:119.
[3] E. M. Bounds, The Classic Collection on Prayer, 584.
[4] John Owen. Cited from I. D. E. Thomas, A Puritan Golden Treasury, 192.
[5] Charles Spurgeon, The Metropolitan Tabernacle Pulpit, 41:518.
[6] J. C. Ryle, Home Truths, 114.
[7] John R. W. Stott, Christian Basics, 128.
[8] J. C. Ryle, Practical Religion, 70–71.
[9] John Owen, Triumph Over Temptation, 165.
[10] Charles Spurgeon. Cited from Charles Ray, The Life of Charles Haddon Spurgeon, 381.
[11] Martin Lutero. Cited from the 1923 Cyclopedia of Religious Anecdotes, 303.
[12] R. A. Torrey, How to Obtain Fulness of Power in Christian Life and Service, 81.
[13] Charles Spurgeon, Metropolitan Tabernacle Pulpit, 5:311.
[14] John Bunyan. Cited from Charles Spurgeon, Spurgeon on Prayer, 285.
[15] Robert Murry M’Cheyne, The Works of Rev. Robert Murray McCheyne, 138.
[16] William Law, A Serious Call to a Devout and Holy Life, 220.
[17] Richard Baxter, The Reformed Pastor, 218.
[18] James Hudson Taylor. Cited from D. L. Moody, One Thousand and One Thoughts from My Library, 63.
[19] George Müller. Cited from Frederick G. Warne, George Müller, 227.

 

Nathan Busenitz

Autor Nathan Busenitz

Anciano de la iglesia Grace Community, profesor de teología histórica y Decano de The Master’s Seminary en Los Ángeles (California).

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